3.12.2017

Cien días de productividad

Sacar el máximo partido a nuestro tiempo es algo que la mayoría perseguimos, sobre todo cuando llegas al final del día y te das cuenta de que has hecho o terminado en el día, es decir, nada. Yo estoy resuelta a combatirlo y espero que tú también porque hoy te propongo un reto: 100 días de productividad. ¿Te atreves?



Antes que nada empecemos por lo básico para que no se me pierda nadie. Productividad no significa pasarse veinte horas al día trabajando o estudiando, eso no es ser productivo, lo contrario, a lo que me refiero yo es a terminar tus tareas de forma efectiva: con el mínimo esfuerzo (y tiempo) crear el máximo de resultado.

En más de una ocasión me han dicho que no soy productiva y que no estoy aprovechando el tiempo porque me paro a ir a tomar un café en mitad de una práctica o a hablar con una amiga un momento. De hecho, estas pausas, hacen que me enfoque y termine de hacer las tareas mucho antes que una persona que ha estado dando palos de ciego y trabajando sin sentido ni objetivos toda la mañana.

Pero estos días que te acabo de comentar eran muy raros cuando no tenía mi Bullet Journal, y aun así, después de probar mil métodos como Pomodoro o GTD, seguía siendo más como la persona que da palos de ciego y termina no haciendo nada, como la mayoría. 



Resulta, que me he dado cuenta del elemento clave: la productividad es un hábito. Hay que practicar y perseverar hasta que forme parte de tu rutina. Porque ningún método, por fantástico que sea, te va a funcionar a largo plazo si no haces el esfuerzo y pones la intención en hacerlo posible.

Por eso quiero lanzarte este reto que me he lanzado a mí misma: cumplir 100 dias de productividad. Sí, estás leyendo bien, cien días de nada. ¿Se dice pronto e? No me propongo tener cien días seguidos de productividad, eso no sería realista, en cambio, con esta colección conseguiremos crearnos este hábito.




Para poder tachar cada uno de estos números, no va a valer solo tu opinión sobre si el día ha sido productivo o no, sino como siempre hago en todos mis posts, te voy a dar acciones concretas y listas para implementar. Si un día has cumplido con todas las claves que te voy a dar ahora, entonces sí, has completado un día sin malgastar tiempo y siendo más efectiva.

El objetivo de todo esto es poder tener la libertad de escoger en qué vas a invertir tus horas y ver resultados más claramente. Cuando ya tienes unos objetivos a largo plazo, por ejemplo, los que os enseñé a hacer en año nuevo, lo único que te falta es la acción, poner en marcha lo planeado vaya. 

Si ya tienes hecho el paso de coger papel y boli y apuntar tus objetivos, lo que quieres conseguir, ya tienes medio camino hecho porque la productividad empieza por tener claro que tienes que hacer y una lista de puntos concretos en los que concentrarte.

La concentración es un punto importantísimo, la primera de las claves para poder terminar lo que estás haciendo en el mínimo tiempo posible; cuando te enfocas en tu tarea hasta terminarla gastas mucha menos energía que cuando estás distraída o descentrada. Normalmente una persona tarda entre 15 y 20 minutos en estar totalmente concentrada, imagínate que cada dos por tres respondes un watsapp, ves un video de gatitos y te levantas a saquear la cocina; volver a concentrarte en lo que estabas haciendo te llevará otros veinte minutos y más energía mental.  




Antes de tachar un día de nuestro reto, tendremos que cumplir los siguientes cuatro puntos.


Lista de tareas


Ten claro las cosas que vas a hacer durante el día y apuntalas en tu Bullet Journal, imagínate cómo será tu día y las tareas que cumplirás. Acuérdate de ser realista y no escribir veinte tareas que estás segura que no vas a cumplir. Calcula en tiempo que tardarás en completarlas, de esta manera, podrás visualizar los pasos que darás para no quedarte en blanco ni perder el tiempo pensando en lo que tienes que hacer y dando vueltas de un lado para otro en vez de optimizar. Por ejemplo si no has planeado el día, vas al trabajo, luego a la compra, vuelves a casa otra vez, y después pasas a ver a tu tía. Si tu tía vive justo al lado de tu trabajo, habiéndolo planeado bien podrías salir del trabajo, ver a tu tía y hacer la compra sin dar mil vueltas por toda la ciudad.


Prioriza


Establece el objetivo del día. La primera tarea que vas a tener que hacer va a ser la más “hueso”, la que menos te gusta o la que requiere más concentración y esto tiene una razón. Es por la mañana cuando más energía tienes, cuando te tomas el café y te pones en modo on. No vas hacer la tarea que requiere más de ti casi cuando ya has terminado con todo lo demás, porque a parte de la pereza que te va a entrar, estás mucho más cansada y te aseguro que te va a salir mucho peor. Por ejemplo si tienes una reunión, cuando la pondrías ¿por la mañana, en cuanto te pones en marcha o por la tarde, cuando lo único que quieres es irte a casa?


Evita interrupciones


Evitar la tentación de oír sonar tu móvil o contestar a un e-mail puede ser algo casi imposible pero eso es exactamente lo que te hace perder el foco y el tiempo. Pon el móvil en silencio o en modo avión y asigna una hora concreta en la que mirar al móvil.

Yo no miro mi correo hasta el mediodía porque con solo mirar todos los e-mails que tengo que contestar me agobio un montón. Establece por ejemplo media hora por la mañana, una hora al mediodía y otro ratito por la tarde de mirar al móvil, no más de cuatro veces al día. Como te he dicho antes, y lo recalco, en horas concretas.


Descansa


Haz parones para no quemarte. No tienen que durar toda la vida, porque si no acabaras haciendo  justo lo que quieres evitar, en cambio si lo que necesitas es estar concentrada y mantener la intensidad, la mente debe descansar; una mente descansada procesa mejor las ideas y funciona mucho más rápido. Para no saturarte, puedes hacer descansos de vez en cuando, estirar las piernas... lo que a mí más me funciona es meditar. Despejo mi mente, pongo una alarma para que suene en 5 minutos y después me siento mucho más enfocada. 

Si nunca has meditado o eres demasiado nerviosa, cuenta tus respiraciones, te ayudará a no pensar en otras cosas que no sean el presente para poder darte un descanso y apartar las tareas a un lado por unos minutos.


Seguramente habrá muchísimas más técnicas para focalizar y mejorar nuestras vidas siendo más productivas, para empezar, con estos cuatro puntos nos basta.

¿Y tú, que haces en tu día para ser más productiva?



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